Adoptar Ninos del Tercer Mundo es un negocio

Lunes, 1 Septiembre   

El caso de L’Arche de Zoé ha abierto un debate: ¿es correcto generalizar las adopciones de niños del Tercer Mundo para satisfacer los deseos de paternidad de las parejas occidentales? Courrier International (el acceso a esta eRevista requiere estar abonado) ha difudido un artículo de Mohamed Hadda que, entre otras cuestiones, plantea lo siguiente:
“Actualmente, hay indicios de que se está desarrollando un comercio en torno a los niños pobres de África y Asia. Paralelamente, en los países ricos aumenta el deseo de paternidad y maternidad que los perros y gatos ya no pueden satisfacer. Deseos de adopción que alimentan miles de personas que rehusaron adquirir las obligaciones familiares en su juventud, pero que al envejecer se sienten solas. Están también las parejas que no pueden procrear por razones médicas y las parejas de homosexuales. Para todos ellos la adopción es el único medio de tener hijos”.
Y añade: “Cuando hay mucha demanda de un producto, siempre sigue la oferta. Y el producto en cuestión son los niños del Tercer Mundo. Las motivaciones no siempre son infames, la mayoría de las veces son inocentes y generalmente, filantrópicas. Pero, ¿por qué los ricos no se ocupan de los pobres?, ¿por qué se prohíbe la inmigración de los pobres y se autoriza la de sus niños? Además, para decidir si se puede adoptar a un niño en un país del Tecer Mundo no se deberían aplicar los mismos criterios que en Occidente, donde la familia es nuclear y la condición para que un niño sea adoptable es la simple ausencia de sus padres, mientras que en numerosos países africanos la familia es extensa y abarca también a los abuelos y a los tíos paternos y maternos”.