La Adopción de Niños Mayores

Lunes, 18 Agosto   

Aunque la mayoría de las parejas que eligen el camino de la adopción prefieren bebés, no son pocas las que optan por el desafío de adoptar niños mayores.

Los niños y niñas adoptados en forma tardía constituyen un grupo muy vulnerable, ya que han vivido un abandono prolongado y, en muchas ocasiones, maltrato físico y emocional, según datos de AdoptUsKids, la organización auspiciada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (DHHS) que ofrece asesoramiento en este tema.

En esta elección, los papás adoptivos tienen que estar muy bien preparados. Deben comprender que, en general, se trata de niños sanos y con un rendimiento intelectual normal, pero que pueden presentar retraso en algunas áreas del desarrollo y trastornos específicos debido a la falta de estimulación. Además, casi en el ciento por ciento de los casos provienen de un contexto afectivo patológico e inestable.

En Estados Unidos, gran parte de los niños que se encuentran en los albergues públicos a la espera de un hogar tiene, promedio, ocho años. Pero las estadísticas indican que el 90 por ciento de las parejas que buscan niños, prefieren bebés.

En el caso de los niños mayores, los padres deben tener la capacidad y disposición para construir una relación sana y “reparadora”, que sea una garantía real de protección y seguridad para el niño.

“Para mí, fue clave que Daniel comenzara a confiar en mí. Cuando él sintió que yo no lo iba a devolver al orfanato a los dos meses, comenzó a sonreír y a mirarme de otro modo”, cuenta Sara, que adoptó a Daniel cuando tenía 8 años. Los expertos aseguran que uno de los primeros lazos que estos niños tienen que construir con los nuevos papás es el de la confianza, luego de que la vida los pusiera ante la terrible prueba de vivir sin familia.

La primera etapa es difícil, ya que, además del necesario proceso de conocimiento mutuo, los niños necesitan probar que estos padres (que tal vez no sean los primeros que hayan intentado adoptarlos) los quieren y que no los abandonarán, aunque se porten mal.

Para ponerlos a prueba, es frecuente que después de las primeras semanas junto a la familia presenten pataletas, reacciones y explosiones de rabia, conductas transgresoras de normas y límites. En la mayoría de los casos se trata de una manera de ser reafirmados como hijos de los adoptantes.