miércoles, 26 septiembre 2018

Adoptar como Opción

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Hace todavía pocos años, la adopción se observaba normalmente como la última opción y se convertía en una realidad casi traumática para las parejas que no podían lograr la concepción biológica de un hijo. De igual modo, se sentía la adopción como algo a ocultar a los demás.


adopcionCon el paso del tiempo, el auge de la solidaridad con los países en vías de desarrollo y la superación de ciertos convencionalismos, la adopción ha ido, pausadamente, mereciendo una mayor aceptación social, lo que no obsta para que aún duren mitos y prejuicios con relación al niño o niña nuevo componente de la familia y a sus orígenes. Anteriormente, esta situación generaba reservas frente al hijo o hija adoptados, a los que con frecuencia se les ocultaba su origen, tan distinto al de sus hermanos y amigos, e incluso el propio hecho de la adopción. Los primordiales motivos de esta, nada recomendable actitud de los padres eran, muy probablemente, dos. Evitar al niño adoptado los problemas de integración que puede sufrir un hijo diferente. Por otro, y por qué no expresarlo, descartar la posibilidad de que los adoptados, en un futuro, pudieran interesarse por su familia biológica o incluso pretender conocerla o irse a vivir con ella.


Afortunadamente, los prejuicios que anteriormente caracterizaban, y frenaban, los procesos de adopción, van desapareciendo. Ya casi nadie se extraña de ver niños negros, asiáticos o sudamericanos con sus hermanos y padres adoptivos occidentales.

 
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